Y

La vida, en su continuo devenir, nos amenaza con sus dardos en forma de condicionales:

si le conozco y…
si le escribo y…
si le llamo y…
si le beso y…
si le digo y…
si (inserte lo que quiera) y…

Ese “si”, catalizador de los peores escenarios imaginables,
fruto de la creatividad de nuestros miedos,
la falta de coraje y delirios por el drama,
que impide saber qué hay realmente después de ese “y”

Camino

Un invierno constante, entre nubes de alquitrán,
un caudal moderado, un perdón ¿qué más da?
hay fragmentos en el aire, de quien estuvo aquí,
hay instantes imborrables, hay minutos sin fin,
entre recuerdos se busca un olvido a convenir,
una salida oportuna para quien no quiso herir,
si somos arena, agua y sal ¿llegaríamos a ser mar?
si somos solo errores es largo el camino por andar.

Dos firmas, adiós

Que mis pasos no persigan tus huellas,
como un eco silente que renueva tu voz,
no quiero saber de letras y formas llenas,
que aparecen sin premura a acabar el amor.

Y juramos, y mentimos, y nos condenamos,
a ser el brindis en favor de la sed de terceros,
y reímos, y soñamos, y aquí nos encontramos,
para ser ahora solo dos nombres con unos sellos,
un archivo más en los listados de algún casillero.

Somos lo que seremos

En la vida seremos la savia,
En la soledad, melancolía,
En el hastío seremos calma,
En lo incierto la prisa,
En el llanto, pañuelos,
En un beso, los labios,
En el sexo, el deseo,
Y en el tiempo, olvido.

A la música

Me desvanezco, me hago polvo y escarcha,
me convierto en suspiros, roces y sonrisas,
me elevo y te alcanzo, mi alma se ensancha,
se hace perenne, se hace cristal y canicas.

Cierro mis ojos y veo un estallido de formas,
hasta el aire en mis pulmones es diferente,
abro mis brazos y suenan millones de notas,
me abrazan, me calman, me hacen fuerte.

¿Quién pudiera tenerte susurrando lentamente?
¿Quién pudiera descubrirte inmersa en acordes?
¿Quién pudiera saberte despierta y claramente?
¿Quién pudiera hacerse canción silente como tú?

Cada día

Quiero sorprenderme con cada día, cada noche, cada instante,
son tan gratas las maravillas visibles o invisibles, fuera o dentro,
contenidas como infinitas partículas dispersas en medio del aire,
tan perfectas que no consideramos la complejidad de su centro.

¿Has pensado todo lo que implica el simple hecho de respirar?
Lo gratificante que puede llegar a ser abrir los ojos y los brazos,
tener la frente en alto y el pecho firme al momento de caminar,
saltar bajo la lluvia, correr en la playa, en fin, reír al vivir milagros.

Tengo lágrimas que se han hecho escasas y densas con el tiempo,
pero las tengo, y son tan sinceras, son tan cálidas como un beso,
unas manos que aún siendo jóvenes han abrazado enseñanzas,
que los años, que las adornarán con arrugas, no podrán borrarlas.

Tengo mis pies y soy la única dueña de sus huellas, son solo mías,
comparto algunas de ellas, pues el camino es nuestro, solo nuestro,
comparto sonrisas y la dicha de vivir, la más perenne de las alegrías,
comparto sueños y deseos, finalmente son el impulso más diestro.

Vuelve a casa

Hoy, recojo escombros de lo que dejaste aquí,
recuerdos y sueños que se han ido junto a ti,
y aquella foto que dejaste en el cajón sigue ahí.

Fiel, a tu recuerdo mi padre se ha aferrado,
en tu ausencia su cabello ha blanqueado,
y espera atento que regreses a las seis,
otra vez.

Para decirte que te lleva ahí en el alma,
para decirte que aun espera aquel café,
y que este hijo que no servía para nada,
se ha graduado, aunque no lo puedas ver.

Tú, que me enseñaste a no huir de los problemas,
lo has enfrentado sin dudarlo a tu manera,
te fuiste lejos y jamás supe de ti, aún es así.

Madre por favor, vuelve,
vuelve a casa, pero vuelve a casa,
madre por favor, madre por favor,
vuelve.

Melomanía

Tú, que has estado ahí desde mi “siempre”,
que antes de hablar, incauta te contemplaba,
que tras un “95” te acercaste y me aferré,
y desde entonces ahí he estado, en ti me quedé 

Tú, que has sido cruda y pasivamente cruel,
como una abrupta explosión de cristales,
y que en varias ocasiones, tal vez usándote,
a diversas y desiguales pieles sin contacto ericé.

Tú, que has sido blanca, cándida e inocente,
como quien tras dibujar un beso, se esconde,
has sido alas, viento, verdor y luz iridiscente,
has sido más que “Temporary Peace” a las 7 a.m.

Quiero (que seamos más humanos)

Quiero que me observes afligida y derrotada,
como escasas veces a ti me he mostrado,
con las manos libres pero el alma atada,
con el llanto interno a causa del enfado.

Quiero que sonrías y me calmes en tus brazos,
sin esas palabras comunes, que mienten, que hacen daño,
quiero que notes como dejando el orgullo a un lado,
podemos ser transparentes, podemos ser más humanos.