Circunferencia

Alguna vez fuimos puntos de una circunferencia,
en nuestro afán de acercarnos nos hicimos cuerda,
sintiéndonos tan atraídos y a la vez tan lejanos,
entre mediatrices trazamos una justa confluencia,
en el epicentro, todo lo soñado fue fulgor y quimera,
y luego, diametralmente opuestos, para siempre aislados

Compañera ansiedad

Heme aquí, cual caja de Pandora,
siendo cúmulo del todo y la nada,
profusas capas y, sin miedo aflora,
la grieta sellada, nunca olvidada.

Vacío hecho nudo en mi garganta,
el sutil silencio que grita el cuerpo,
remembranzas que el alma decanta,
al albor se vislumbra buen puerto.

Yo que fui lluvia, sismos y relámpagos,
pánico, incluso en la tranquilidad,
el cuerpo solo sana al curar el alma,
buen viento, compañera ansiedad.

Violencia

La violencia tiene sabor a sangre,
huele a pólvora, a sudor y miedo,
tiene rostros y más de un nombre,
se disfraza de fascismo, de guerrilla,
o de un buen terno.

La violencia tiene listas,
y caravanas de la muerte,
a veces luce escarapelas y medallas,
atesora cartas sin remitente,
brinda ultimátums, fuego,
y acorde de metrallas.

La violencia deja rastros indelebles,
frases sobre rocas,
cicatrices y vacío en los torturados,
incertidumbre ante los desaparecidos.

Deja marcos sin foto, tumbas sin lápida,
y cava fosas,
las de los muertos se cierran,
pero no las de la memoria.

Copos de nieve

Me gustan los copos de nieve,
porque pese a unas geometrías prescritas,
se visten en cada invierno de nuevas formas y aristas,
no precisan ser silueta homogénea y sinuosa,
ni se ciñen a un estándar de belleza presuntuosa,
me gustan los copos de nieve,
porque no anhelan ser otra cosa más que nieve

¿Tarde?

¿Tarde?
¿Qué tipo de eje imaginario mide el tiempo establecido?
¿Quién se supone sitúa en el mapa el puerto de arribo?
¿Existe un patrón calculista que determina el tic tac y el ritmo?
y en el habitual delirio prospectivo,
¿Por qué mi mañana o tu hoy no pueden ser lo mismo?
más allá de los tiempos verbales y promesas prescindibles,
somos almas gravitando al compás de tonadas predecibles,
somos pasos marchando en medio de un collage de huellas,
somos tiempo sin vida,
vida sin alma,
y alma,
sin tiempo

Verde mar

A mi querido Pachón
Vi sus ojos, verde mar, ojos tristes, triste mar,
como olas leves, sin despedirse su oleaje se va,
como arena densa y tupida que alberga tantas huellas,
sus cabellos blancos y su risa, han sido regalo profundo a mi vida

Indeleble

No se ha ido quien se recuerda
con el vívido fervor de la añoranza,
con la sonrisa que desprevenida sin dudar se muestra,
indeleble, como el regocijo del alma,
que solo el cariño de un buen amigo ensalza